Mapa agua

El agua en la ciudad

La relación de Cáceres con el agua es una historia llena de elementos singulares. La cercana Ribera del Marco, una corriente inagotable que transcurre a orillas de la ciudad, y un gran número de aljibes, cisternas y pozos, dentro y fuera de los muros, han abastecido a sus habitantes desde la antigüedad hasta casi nuestros días.

 
 

Elementos singulares

Terma

Termas

Las Termas localizadas en el Palacio del Mayoralgo son testigos del uso del agua desde la presencia romana, lo que nos indica que nunca debió faltar agua en el subsuelo de Cáceres.

 
 
Molino

Molinos

Un gran número de molinos, acequias y fuentes salpican el recorrido de la Ribera del Marco. Este corredor verde forma parte de la memoria histórica, social y económica de la ciudad.

Aljibe

Aljibes

Servían como depósito para almacenar agua potable procedente de la lluvia, habitualmente era construido subterráneamente par evitar la contaminación del agua. Sus paredes estan recubiertas de una mezcla de cal, arena, óxido de hierro, arcilla roja y resina de lentisco. El ejemplo más característico de nuestra ciudad es el aljibe del Palacio (Museo) las Veletas.

 

Las fuentes históricas

La Ribera del Marco y el Arroyo de Aguas Vivas, cursos de agua que enmarcan la ciudad, concentran las principales fuentes públicas y lavaderos históricos de la ciudad, que fueron desde la época medieval hasta mediados del siglo XX el principal método de abastecimiento de agua tanto para el consumo humano como para el desarrollo de la actividad ganadera y agrícola.

Fuente Rocha
1. Fuente Rocha o de los Curtidores
No debió tener una gran importancia hasta finales del siglo XIX cuando se decidió su ampliación. Se clausuró en 1964 y, aunque se restauró en 1993, por sus caños no volvió a salir agua hasta el año 2006.

Fuente Concejo
2. Fuente Concejo
Desde la segunda mitad del siglo XV se convirtió en la fuente de mayor producción de agua. En 24 horas llegaron a extraerse de ella 13.000 cántaros de agua en el siglo XVIII.

Fuente Nueva
3. Fuente Nueva
Actualmente desaparecida, se encontraba cerca del Puente de San Francisco.



Pilares de San Francisco
4. Pilares de San Francisco
Los Pilares eran abrevaderos para los animales ya que estaba prohibido que éstos bebieran en las fuentes. Los Pilares de San Francisco recibían el agua de la Fuente Nueva y fueron encañados en el siglo XV. El pilar más grande fue trasladado al Foro de los Balbos, entre las torres del Horno y de la Yerba, muy cerca del Ayuntamiento.

Fuente Fría
5. Fuente Fría
Situada detrás del antiguo monasterio de San Francisco, su producción es más reducida que en otras fuentes, pero destaca por la calidad de sus aguas, que se consideraba especialmente beneficiosa para los cálculos en el riñón, para cocer los garbanzos y para regar las huertas.

Fuente del Rey o del Marco
6. Fuente del Rey o del Marco
Su abundante caudal procede de las aguas subterráneas del Calerizo y llega través de un sifón natural. Sus aguas transcurren de sureste a noreste por la Ribera.

Otras fuentes y charcas de la ciudad

  • Fuente Luminosa (Cánovas)
  • Fuente de la Ninfa (Rodeo)
  • Fuente del Piojo
  • Fuente de la Concordia
  • Fuente la Madrila
  • Fuente Hinche
  • Fuente del Lápiz
  • Fuente de la Concepción
  • Fuente Barba
  • Fuente Santa
  • Fuente de Aguas Vivas
  • Abrevaderos del Vadillo
  • Charca Musia
  • Charca de los Mártires
Mujer agua

“El agua se localiza en el inicio de la vida y de la ocupación del solar cacereño por sociedades y culturas. La ciudad disponía de una red hidráulica de pozos y aljibes que hurtaban su parte de lluvia para el abastecimiento humano. Depósitos que saciaron la sed de generaciones, conformando una parte esencial del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Aun permanece en la memoria un Cáceres de aguadores y aguadoras que recorrían las calles para suministrar el líquido elemento a las casas del arrabal. Fuentes públicas que fueron surtidores de los que brotó el agua durante siglos de penurias, en un Cáceres sitiado por una penillanura de veranos secos y ardientes.”

Fernando Jiménez Berrocal

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